¿Quiénes somos?

El Liceo Adventista Libertad (LAL), fundado en 1987, se define como una Institución de Básica y Media Vocacional sin ánimo de lucro, y que desarrolla su labor educativa enmarcada en el servicio a Dios, a la Iglesia Adventista y a la comunidad en general. Su objetivo es formar Bachilleres, íntegros e integrales; capacitados para desarrollar un liderazgo enfocado en servir, que impacte su estilo de vida y afecte positivamente su desarrollo y el de la sociedad.

 

¿POR QUÉ ADVENTISTAS?

La palabra adventista forma parte de nuestra razón social porque esta institución pertenece al sistema mundial de educación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día el cual sirve a la Iglesia y a la comunidad en general.

 

¿Cómo Describir el sistema de Educación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día?

El espíritu de los fundadores está expresado sintéticamente y con claridad en la declaración general sobre filosofía de la educación adventista que a continuación se expone:

 La Iglesia Adventista del Séptimo Día reconoce que Dios es el Creador y Sustentador de la tierra y de todo el universo, es la fuente de conocimiento y de sabiduría. A su semejanza, Dios creó al hombre perfecto. Debido al pecado, el hombre perdió su condición original, y la educación cristiana, al perfeccionar la fe en Cristo, tiene el propósito de restaurar en él la misma imagen de su Hacedor, fomentar en el hombre una dedicación inteligente de la obra de Dios en la tierra y proporcionarle una preparación práctica para servicios concienzudos a sus semejantes.

 La Iglesia Adventista del Séptimo Día reconoce que Dios es el Creador y Sustentador de la tierra y de todo el universo, es la fuente de conocimiento y de sabiduría. A su semejanza, Dios creó al hombre perfecto. Debido al pecado, el hombre perdió su condición original, y la educación cristiana, al perfeccionar la fe en Cristo, tiene el propósito de restaurar en él la misma imagen de su Hacedor, fomentar en el hombre una dedicación inteligente de la obra de Dios en la tierra y proporcionarle una preparación práctica para servicios concienzudos a sus semejantes.

 Los adventistas del séptimo día creen que el conocimiento de este Dios personal nunca puede ser obtenido únicamente por la razón humana, sino que Dios ha dado a conocer su naturaleza, propósitos y planes mediante la revelación divina. La Sagrada Escritura, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, fue dada por inspiración de Dios, contiene la revelación de su voluntad a los hombres y constituye la única regla de fe y de conducta de la iglesia. La feligresía de la iglesia acepta el don de la profecía, así como fuera manifestado mediante revelación especial a la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la vida y el ministerio de Elena G. de White. En este respecto los adventistas del séptimo día aceptan la divina revelación como el principio guiador de su filosofía de la educación. Creen que sus maestros son siervos de Dios y sus alumnos, hijos de Dios.

 La iglesia posee un sistema educativo que asegura para su juventud una educación equilibrada, en lo físico, lo moral, social y vocacional, en armonía con las normas denominacionales y los ideales que tienen a Dios por fuente de todo valor moral y toda verdad. Su mente y voluntad revelada constituyen el criterio de lo bueno y de lo malo. La iglesia se interesa en el óptimo desarrollado del niño en todo aspecto, tanto para esta vida como para la venidera.

Los adventistas del séptimo día dirigen sus propias instituciones educativas, desde las primarias hasta las universitarias, con el propósito de transmitir a sus hijos sus propios ideales, creencias, actitudes, valores, usos y costumbres. El gobierno mantiene un sistema altamente desarrollado de escuelas públicas para la preparación de ciudadanos, pero además de patriotas observadores de la ley, los adventistas del séptimo día quieren que sus hijos sean cristianos leales y conscientes. Existen algunos conocimientos, valores e ideales peculiares de la iglesia que deben ser transmitidos a la generación más joven, a fin de que la iglesia puede continuar existiendo. En este proceso se puede reconocer el siguiente principio bíblico de la transmisión social: "De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a otra generación."

 El verdadero conocimiento de Dios y compañerismo con él en el estudio y en el servicio y la semejanza a él en el desarrollo del carácter, han de ser la fuente, el medio y el objetivo de la educación adventista del séptimo día. En suma: La Iglesia Adventista del Séptimo Día, por medio de su programa educativo, desea ayudar a la juventud a prepararse para una ciudadanía efectiva en esta tierra, y una ciudadanía gratificante en la tierra nueva.